April 2010
Supongo que este fin de semana me hartaré de ver en revistas rosa/amarillas edulcorados reportajes sobre madres famosillas presumiendo de sus pequeños, todos vestiditos a juego, todo glamour. Más allá hay otra imagen, no tan fashion, pero más real, más intensa y auténtica, más verdadera, muchísimo más bella….
Arranca el día que un ser diminuto se mueve dentro de ti, tu cuerpo se deforma, el vientre crece hasta que desaparecen tus pies de la vista y te arrastras con nerviosismo y emoción hasta el momento en que ves sus ojos por primera vez.
No es fashion el camino que se inicia de duermevela, responsabilidad y preocupaciones más allá de tí, más allá de todo. Ojeras de noches enteras pendiente de su respiración, carreras alocadas en chandal y zapatillas para estar en todas partes, sin llegar a ningún sitio más que a su lado. Interminables tardes en el parque, cargando con juguetes inútiles, mientras la vecina ensalza las virtudes de sus retoños. Romper la cremallera de aquel fantástico pantalón que antes te quedaba a medida. Entrevistas de trabajo, con tus mejores galas adornadas con restos de biberón o un pedazo de cupa-chups pegado a la chaqueta. Cálculos imposibles de horarios de trabajo y sueldos míseros que se van directamente a pagar a los que le cuidan, mientras te machacan con la quimera de la conciliación laboral y familiar.
No es fashion descubrir que ese ser ya crecidito conoce tus defectos y los emplea contra ti. La tristeza del silencio ensordecedor del que antes te bombardeaba con preguntas y ahora calla porque se busca a sí mismo, fuera de ti.
No es fashion, es real, es la vida. Y la más hermosa realidad: un abrazo fuerte, una sonrisa alegre, un dedo aferrado a tu mano, una paz intensa cuando vigilas su descanso…Y la seguridad de que, antes o después, ese ser se descubrirá imitando tus gestos y frases, se alimentará del cariño que le diste, y se dará cuenta de que siempre te llevará dentro porque forma parte de tí y tú de él.
Para todas las madres, mi cariño y mi abrazo.
Me da pena pensar que algún día querré ver de nuevo este espacio,
tornar a este instante.
Me da pena soñarme rompiendo mis alas
contra muros que se alzan e impiden que pueda volver a encontrarme.
…..
Me da pena mirar estas cosas, querer estas cosas, soñar estas cosas.
Me da pena soñarme volviendo a buscarlas, volviendo a buscarme,
poblando otra tarde como ésta de ramas que guarde en mi alma,
aprendiendo en mí mismo que un sueño no puede volver otra vez a
soñarse.
José Hierro.- De “Alegría”, 1947
“Leer es elegir perspectivas desde las que situar nuestra mirada invitando a reflexionar, a pensar y a crear”.
Ley 10/2007 de 22 de junio, de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas.
Es inevitable durante esta semana toparnos con incontables listas de recomendaciones para el Día del Libro, y hasta correr el riesgo de lesionarnos en centros comerciales, tropezando con estantes y libros apilados en perfecta formación, para meternos por los ojos los consabidos best-sellers. Marketing y oportunidad aprovechada…todo sea por la lectura. Sólo que entre tanto ruido se corre el riesgo de no saber por dónde tirar, cúal escoger.
En días así, me gusta dejarme llevar. Libros al alcance de la mano, más cerca y más asequibles de lo habitual. No hay que desperdiciar la oportunidad de pasear entre estanterías o montones del libros: palparlos, olerlos, deslizar los dedos sobre una frase, detenernos en un párrafo, admirar la portada. Dejarlos y tomarlos de nuevo. Sentir que nos atraen, nos seducen, nos dejan indiferentes o nos repelen. Recordar aquel autor que nos maravilló o aquel al que nunca regresaremos; buscar historias cercanas o perdidas en la historia, sentimientos o sucesos, emoción o información. Vidas reales o ficticias.
Leer debería ser una elección sin compromisos ni obligaciones. Hay un libro para nosotros, sin duda, y un momento ideal para leerlo. Y puede ser que ese libro nos esté esperando, -silencioso, expectante, paciente-, en cualquier librería. No es el mismo que el de los otros. Es el tuyo. Y después de él vendrán otros, seguro…
Una búsqueda apasionante, una grandiosa aventura que emprender. Nadie debería perdérsela… ¿por qué no empezar ya?
“¿Piensas como yo? Eres amigo. ¿No piensas como yo? Eres doblemente amigo, porque juntos podremos encontrar mejor la verdad” (Guillermo Rodriguez)
un café solo a un café en soledad, un amigo interesado a uno que interesa, un libro cerrado a uno por descubrir…
No es comparable el aire húmedo a un soplo ardiente, el final de una historia a recorrer el camino, alimentar la imaginación a seguir lo pautado, vivir un guión absurdo a disfrutar la locura del día a día…
No es comparable una frase escrita a una mirada, una palabra al tacto, un pensamiento amargo a un aroma dulce, un momento enterrado a un recuerdo entrañable, la cercanía en la distancia a un gesto frente a frente…
No son comparables dos puntos y un paréntesis a una sonrisa que ilumina, teclear un gracias a decirlo con el suave tono del afecto…
Si no es comparable, si las comparaciones son odiosas ¿qué estoy haciendo?