Esplendor y destrucción, caras del mismo Titanic…
| — | Alessandro D’Avenia (via castelsofpaper) |
“Aprendí a pasar
por el ojo de la aguja,
es decir a perdonar sinceramente.
A dejar la piel en el alambre,
a dolerme desde los pies
a la cabeza.
Lo perdí todo.
Y cuando entendí que no sabía defenderme de la gente,
respondí con una bofetada de ternura,
porque yo sé
que sólo los dulces heredarán la tierra”
Mía Gallegos
Horas, minutos, segundos pasando,
sobre el recuerdo jirones de niebla
que el aliento de la ficción amuebla
con amor y pasión de contrabando.
Suspiros, susurros, silencios vagan
sombríos pasillos y galerías
bajo una luz mortecina de bujías
cuyos brillos los ensueños sufragan.
Todos los relojes ya se han parado,
cronos litos, el tiempo se hizo piedra,
las agujas en ramas transformado.
La vida abraza la roca como hiedra,
a una ilusión se aferra con fatiga,
en inútil impulso que no medra.

“Mother doesn’t know where love has gone
She says it must be youth
That keeps us feeeling strong
See it in her face, that’s turned to ice
And when she smiles she shows
The lines of sacrifice
And now I know what they’re saying
When the sun begins to fade
And we made our love on wasteland
And through the barricades”











